En verano, se pasa más tiempo en exteriores, y se hace más deporte. Los días son más largos, llegan las vacaciones, y la temperatura exterior favorece.
Uno de los deportes que más se practican, ya sea por ocio o con alguna pretensión extra, es el ciclismo, en toda su extensión de variedades. Hoy, la bicicleta de montaña permite competir en más de una decena de especialidades, sin contar, por supuesto, el clásico ciclismo de carretera.
En todas ellas, si hay algo más necesario que la protección del casco, la propia actividad cardiaca y muscular y el equilibrio, es la visión.
En los recientes días del Tour de Francia y los incipientes Juegos Olímpicos de París, se puede recordar a un clásico en este sentido: Alex Zülle. Su talento como ciclista tuvo que convivir con problemas de visión. Era un todoterreno, enorme en la lucha contra el cronómetro, pero era miope. Necesitaba correr siempre con gafas, pero, cuando llovía, se le empañaban. Y, en esas condiciones, la carretera se convertía en un peligro para él.
Hoy, la tecnología de las lentes puede hacer mucho más por los ciclistas de lo que hizo en la época de Zülle, tanto para los profesionales como para todos aquellos aficionados que quieran una dosis extra de seguridad cuando dan pedales.
Una montura de sol envolvente protege frente al exceso de luminosidad, los molestos reflejos y también frente a los rayos UV, no solo de manera frontal, sino independientemente de por dónde lleguen. «Los rayos solares, que se reflejan por la cara interna de las lentes, también inciden en el ojo, causando molestos reflejos y afectando tanto a los ojos como a la piel, en el caso de la radiación ultravioleta. Por eso, la adecuada protección, combinada con una montura envolvente y con tratamientos antirreflejantes específicos, son una solución perfecta», explica Cortes Pozo, Product Manager de PRATS.
Pero, ¿qué pasa con aquellos que, como Zülle, además tienen defectos refractivos? Aquí, la tecnología también ha avanzado en gran medida. Para cualquier deporte, en general, la visión periférica en movimiento es importante. En el caso del ciclismo, es «imprescindible», subraya Pozo, puesto que hablamos de seguridad y de aumentar la capacidad de reacción del deportista ante cualquier obstáculo que pueda surgir en la carretera cuando se rueda a gran velocidad o en circunstancias como, por ejemplo, cuando se circula en pelotón. «Lo ideal es contar con una excelente visión central, pero también periférica», sigue. Bajando, los ciclistas pueden alcanzar velocidades de hasta 80 km/h. «A esa velocidad, y con la sola protección del casco, necesitas dominar la visión central y la lateral», añade.
La tecnología de Prats, multinacional española de fabricación de lentes, fue pionera en el desarrollo de cálculos que permiten una visión periférica perfecta, también a personas con necesidades de corrección refractiva. «Si una de estas lentes tan curvadas no tiene un diseño especial, calculado específicamente para la ‘envolvencia’ de la montura, la visión periférica es un desastre», afirma Pozo, mermando, consecuentemente, la seguridad del deportista. PRATS cuenta, en toda su gama de lentes, tanto monofocales como progresivas, con la opción tecnológica de graduar casi cualquier curvatura con prácticamente cualquier adición. «Con tecnología propia, hacemos un cálculo de toda la superficie de la lente, desde el centro hasta la periferia, teniendo en cuenta su curvatura, para que la visión sea excelente. Sin esa posibilidad, los deportistas con graduación solo tendrían la opción de elegir monturas planas para hacer ciclismo o correr, con el menoscabo consecuente de la protección».
Pero lo mejor de todo es que, para estos deportistas, PRATS puede combinar toda esta tecnología en la graduación de la lente con la protección solar. Es decir, que los ciclistas o corredores de hoy pueden salir a practicar su deporte favorito totalmente protegidos del sol, de posibles accidentes visuales y del viento, con una lente, además, graduada para su corrección visual, como se ha visto en el Tour de Francia o se está viendo en los Juegos de París.